¡Qué fácil es echar la culpa a los cursos, las noches de tormenta, lluvia y viento; la fría y húmeda jornada laboral; los asientos y asientos; o, faltaría más, las in-tensas reuniones de los lunes tarde!
Cuando todas estas maravillas se concentran en el mismo día, su Majestad no debería trasnochar estirando músculos que nadie sabía que existían y optar por descansar en su real cama con dosel en lugar de posar su real cuerpo en una mundana colchoneta, desgastada y sucia.
Majestad, deje de participar en las aficiones de la plebe y reserve sus energías para llevar a cabo las tareas propias de su condición.
Bienvenida Lady Piroav a nuestro humilde blog. Espero que vuestra estancia entre nosotras sea agradable.
ResponderEliminarCuanta razón tenéis en vuestros consejos a la reina, que se encuentra un poco distraída en las costumbres plebeyas.