El bonocep se encamina a su merecido fin (no sabemos por cuánto tiempo) por lo que entiendo perfectamente la tristeza y desazón que embarga a nuestra reina desterrada estos últimos días. ¿Dónde mejor que en este nuestro familiar CEP dispondremos de tiempo para estar en contacto a través del blog? Aparte de sí esta pena y piense que siempre nos quedarán esos cafés con "panchitos" del Royal Hostal de Orcera o los ágapes en las reales residencias de La Bolea. Nunca será comparable a la satisfacción que seguro le proporcionan las amenas tardes de instrucción, pero intentaremos que sobrelleve su pena de la mejor manera posible, bien sea con sus sesiones
de ejercicios físicos, realizando incursiones y paseos por sus posesiones orcereñas o, por qué no, quizá la solución más efectiva, con una buena siesta que restituya la vitalidad y alegría a su lozano cuerpo.
Los mejores deseos de su fiel vasalla.
Efectivamente, las tardes de instrucción llegan a su fin, así que la reina y las damas podrán descansar, al menos durante un tiempo. Si la reina tiene interés en seguir formándose, esta dama le aconseja que espere una temporada, para que nuestras mentes saturadas puedan aliviarse un poco.
ResponderEliminar¡¡¡¡¡ Pero cómo me conoce usted, lady literata!!!!
ResponderEliminarComo muy bien dice, mi desazón se debe a que ya quedan sólo dos sesiones para que finalice mi mayor entretenimiento en mis confines orcereños, la asistencia a las clases de nuevas tecnologías que me suministra mi bonocep. Menos mal que os tengo a vosotras, queridas damas de mi séquito, para paliar esta pena que me embriaga.